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BIOGÁS AGROINDUSTRIAL: RESUMEN DEL 2018 Y PREVISIONES PARA EL 2019. LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

24 enero, 2019

Después de varios años atravesando serias dificultades para ejecutar nuevos proyectos, el sector del biogás encara el año 2019 con renovado optimismo gracias a las perspectivas del gas natural renovable o biometano, y convertirse en una herramienta indispensable para el sector gasista.

El biogás, y principalmente el biogás agroindustrial, atraviesa una situación compleja en España desde enero del año 2012, momento en que la publicación del Real Decreto-ley 1/2012, de 27 de enero, por el que se procede a la suspensión de los procedimientos de preasignación de retribución y a la supresión de los incentivos económicos para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de cogeneración, fuentes de energía renovables y residuos supuso un importante varapalo para las expectativas del sector.

Desde ese momento, y hasta este año, toda la nueva legislación de una forma u otra (tasa de hidrocarburos, impuesto a la generación eléctrica, tasa de hidrocarburos, etc.), solo dificultaba la construcción de nuevos proyectos. A pesar de todo, diversas plantas se han construido en España en los últimos años, sin primas a la generación energética de ningún tipo, lo cual demuestra hasta qué punto algunos inversores e ingenierías españolas han demostrado una resiliencia y tenacidad sin parangón en Europa.

Los principales cambios que ha tenido el sector del biogás en España han sido fundamentalmente normativos, y se pueden considerar como muy positivos:

• El Real Decreto-ley 15/2018, de 5 de octubre, de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores, establece que la energía autoconsumida de origen renovable, cogeneración o residuos estará exenta de todo tipo de cargos y peajes, y se mencionan cuestiones tan interesantes como el incremento de los derechos de emisión.

• La Resolución de 8 de octubre de 2018, de la Dirección General de Política Energética y Minas, por la que se modifican las normas de gestión técnica del sistema NGTS-06, NGTS-07 y los protocolos de detalle PD-01 y PD-02, introduce algunas modificaciones beneficiosas para el futuro desarrollo del gas natural renovable, tales como la relajación en los niveles máximos de O2 y la disminución también del mínimo de metano, pasando de un 95% a un 90%. • Suspensión de la tasa de hidrocarburos a las plantas de biogás.

• Por otro lado, el Anteproyecto de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, de noviembre de 2018, donde en su artículo 13 se especifica el fomento del biometano, se habilita al Gobierno a aprobar mecanismos de apoyo y otros que permitan su inyección en la red de gas natural, así como un sistema de certificados de gas renovable.

Parece que la clave del futuro se encuentra se encuentra en este nuevo elemento que no había aparecido hasta la fecha: el gas natural renovable, o el enriquecimiento del biogás para su inyección en la red de gas natural.

Tomando el modelo de biogás europeo, su situación ha sido completamente diferente la española en los últimos años. Casi todos los grandes países europeos mantuvieron o implantaron diferentes legislaciones de apoyo, llegando a las más de 20.000 plantas de biogás agroindustrial existentes en la actualidad. Países como Francia o Reino Unido han avanzado hacia niveles de implantación del biogás de Alemania. Es de mencionar la llegada de los proyectos de gas natural renovable, o biometano, con una presencia actual de más de 600 plantas, y un ritmo de puesta en servicio de prácticamente una planta a la semana en países como Francia.

Es posible que España tome una senda similar en los próximos años. Se asiste al nacimiento de una sinergia entre el sector gasista y el biogás como nunca se ha visto en nuestro país. El avance de las energías renovables, como la eólica y la fotovoltaica, que han alcanzado el “grid parity”, o situación donde los proyectos pueden ser rentables sin ningún tipo de incentivos, hace que el gas deba a avanzar rápidamente hacia su descarbonización y sostenibilidad, o podría quedar relevado a ser una “energía de transición”. Y es el gas natural renovable la mejor de las opciones. Una renovable limpia, insuperable en términos de desarrollo rural, gestión medioambiental, captura de emisiones y gestionable. Economía circular en estado puro.

En el año 2018 se han construido relativamente pocos proyectos en comparación con años anteriores, si bien se detecta un repunte en proyectos en estado de tramitación. Como proyecto más relevante en biogás agroindustrial, destaca sin lugar a dudas la puesta en marcha de la planta de biogás de 4,5 MW ubicada en Navia. También son destacables algunas iniciativas en biometano, como la EDAR de Bens o el proyecto de La Galera. A su vez existen varias iniciativas de proyectos de I+D en desarrollo, asociados a producción de gas natural renovable o de valorización de digestatos, como son los proyectos Life Methamorphosis, In-Brief o Anadry, realizados por consorcios de empresas privadas y organismos públicos, o los proyectos de producción de fertilizantes a partir de digestatos, como son Almenar o Kernel Export.

A su vez, diversas instituciones públicas y privadas, contándose entre ellas el IDAE, la FGER (Foro de los Generadores de Energía de Residuos), AEBIG (Asociación Española de Biogás) Naturgy o Enagas, han realizado diversos estudios del potencial del biogás en España, que han arrojado resultados bastante similares y que muestran inequívocamente el gran potencial de nuestro país, sobre todo en el área menos explotada, la agroindustria (purines, estiércoles y residuos de la industria agrícola, ganadera y agroalimentaria).

El 2019 se muestra como un año bastante prometedor. Es posible que se establezcan por fin un sistema de certificados del gas natural renovable, y un marco estable donde se puedan desarrollar proyectos de este tipo. La industria automovilística y gasista tienen interés en este tipo de proyectos (no deben de olvidarse las interesantes aplicaciones para la movilidad que puede aportar el gas natural renovable), y el sector está listo para promover y construir plantas.

Es posible que a lo largo del 2019 veamos la entrada en tramitación de diversos proyectos de biogás (con o sin upgrading a biometano), que comenzarán a ser realidades de 2020 en adelante, y que en el próximo año se construyan algunas plantas procedentes de antiguos desarrollos y, sobre todo, en instalaciones existentes de biogás que instalen unidades de enriquecimiento para valorizar el biogás que y producen. A su vez, es de esperar que algunas plantas de biogás hagan la transición con la gestión de sus digestatos, de aplicarlos a campo directamente a darles cada vez un mayor valor añadido produciendo fertilizantes registrados por el Ministerio de Agricultura.

Debe reseñarse que la principal causa hasta la fecha por la que no se ha desarrollado el biogás ha sido la falta de incentivos al mismo. La industria del gas natural renovable necesita un marco estable similar al del resto de países europeos, generado a partir del reconocimento del gas natural renovable como palanca de desarrollo rural, sostenibilidad medioambiental y descarbonización de la energía, generando valor añadido para la sociedad, el medio ambiente y la industria nacional.

No obstante, hay motivos para ser optimista con el sector, como se desgrana a continuación:

• España tiene un potencial enorme por explotar de biogás, fundamentalmente en el sector agroindustrial. Un país como el nuestro cuenta con la mayor cabaña porcina de Europa, una importante cabaña de vacuno y avícola, y una de las industrias agroalimentarias más potentes de Europa, que genera centenares de miles de toneladas de residuos. El potencial es enorme.

• La industria del gas se encuentra inmersa en un proceso de descarbonización, y el gas natural renovable es su mejor aliado para asegurarse un importante rol en el futuro en el mix energético. • Un país que cuenta con la mayor parte de su superficie con problemas de aridez y escasez de agua no puede permitirse que la gestión incorrecta de residuos orgánicos como los purines o los lodos contamine los acuíferos.

• La agricultura y la industria del fertilizante se encuentran en un proceso de transición hacia una agricultura más sostenible, con preeminencia de la fertilización orgánica. Ya no se fertiliza la planta, sino el suelo, y es la materia orgánica la clave de un suelo saludable, donde los nutrientes estén disponibles para las plantas. Es en este campo donde los digestatos y los fertilizantes que se pueden generar de ellos tendrán una gran importancia.

• Las tecnologías de digestión y upgrading están totalmente maduras, y la estructura empresarial española lista para ser capaz de promover, construir y operar las plantas de biogás.

• Y, por último, el sector no puede ser la “rara avis” europea. España es un país moderno, consecuente con los compromisos medioambientales de sus socios europeos. La postergación del biogás en nuestro país ha sido un fenómeno extraño que no debiera alargarse mucho en el tiempo. Por todos estos motivos, puede afirmarse que el sector del biogás está a punto de ver la luz al final del túnel, si los ministerios de Transición Energética y Agricultura toman las decisiones lógicas de apoyo al biogás.

Por todos estos motivos, puede afirmarse que el sector del biogás está a punto de ver la luz al final del túnel, si los ministerios de Transición Energética y Agricultura toman las decisiones lógicas de apoyo al biogás.

 

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